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Cómo organizar los tuppers sin pelearte con las tapas cada día

5 min Fase Sistematiza

Si hay un armario que resume el caos de una cocina, es el de los tuppers. Organizar los tuppers parece de risa hasta que abres la puerta y te cae una avalancha de fiambreras desparejadas: bases sin tapa, tapas sin base, recipientes de tres marcas distintas que no encajan entre sí y esa tarrina de helado reciclada que llevas usando dos años. Buscas el que necesitas y acabas con cinco en la encimera.

El problema casi nunca es que tengas pocos. Es que tienes demasiados y sin sistema. Esto se entiende mejor dentro de la organización integral de la cocina, donde cada zona tiene una lógica, pero el rincón de los tuppers se merece su propio plan de batalla.

Por qué este armario siempre acaba reventado

Los tuppers tienen una particularidad que ningún otro objeto de la cocina comparte: son dos piezas que se separan. Una base y una tapa que viven aventuras por su cuenta. La tapa se queda en el lavavajillas, la base en el armario, y con el tiempo se acumulan huérfanos por los dos lados.

A eso se suma que entran gratis en casa sin que los compres: la fiambrera de la comida para llevar, el bote de la cuajada, el envase del paté. Van sumando hasta que el armario no cierra. Antes de organizar nada, hay que aligerar.

Saca todo, empareja cada base con su tapa y haz tres montones: los que tienen pareja y usas, los huérfanos sin remedio y los que no usas nunca. Los huérfanos de plástico, al contenedor amarillo. El resto, fuera. Vas a quedarte con la mitad y no echarás de menos ni uno.

Cómo organizar los tuppers: empareja, no apiles a ciegas

Lo que queda se guarda con una sola idea en la cabeza: bases por un lado, tapas por otro. Apilar las bases ocupa la mitad de espacio, y las tapas sueltas en un organizador vertical —como los separadores de bandejas de horno o una rejilla de archivador— se ven todas de un vistazo y coges la que toca sin desmontar la torre.

La alternativa de guardarlos montados, cada base con su tapa puesta, se ve muy ordenada en las fotos pero desperdicia muchísimo espacio cúbico. En un armario normal de cocina, apilar bases y separar tapas gana siempre.

Si en tu cocina los tuppers comparten cajón con otros utensilios, aplícale el mismo criterio de separadores que usarías al [ordenar los cajones de la cocina](#enlace-pendiente): zonas fijas para que cada cosa vuelva a su sitio sin pensar.

El truco está en la compra: menos modelos, más combinables

tuppers

Aquí está la clave que casi nadie aplica. La razón de que las tapas no aparezcan es que tienes recipientes de cinco marcas, cinco formas y cinco tamaños distintos. Cuando todos son del mismo sistema, las tapas se vuelven intercambiables o casi, y las bases encajan unas dentro de otras cuando están vacías.

Elige una sola gama, cuadrada o rectangular mejor que redonda —los redondos desperdician las esquinas del armario—, y en dos o tres tamaños como mucho. Que apilen bien vacíos y que las tapas sean compatibles entre tamaños. Esa combinación de tapas y bases que encajan es lo que de verdad ordena el armario para siempre, mucho más que cualquier truco de colocación.

Reserva un par de fiambreras planas y herméticas para el congelador, que ocupan poco de pie y se etiquetan fácil. Encajan de maravilla con el sistema de porciones y etiquetado del congelador: raciones individuales, plano, con la fecha escrita.

Y ponle freno a los que entran gratis. Por cada fiambrera nueva que se quede en casa —la del táper del restaurante, la del envase de la compra—, que salga una vieja. Sin esa norma el armario vuelve a reventar en medio año, porque los tuppers se reproducen solos en cualquier cocina: es la pega de tenerlos, nunca dejan de llegar. Guárdalos cerca de donde friegas, que es donde los vacías y los recoges; cuanto más corto el camino del lavavajillas al armario, más fácil que cada base y cada tapa vuelvan a su sitio en vez de quedarse rondando por la encimera.

Plástico, cristal y un apunte de seguridad

No todos los tuppers sirven para todo. La OCU recuerda que para alimentos calientes, grasos o ácidos —una salsa de tomate, un guiso— es preferible el vidrio, el acero o la cerámica antes que el plástico, y que conviene no calentar la comida en tuppers de plástico en el microondas: mejor pasarla a un plato. También avisa de retirar los envases viejos, desgastados o con olor raro, y de no reutilizar las tarrinas de un solo uso.

Traducido a la práctica: ten unos cuantos de cristal para lo que va al microondas o guarda salsa, y reserva el plástico ligero para lo seco, el bocadillo o la fruta. Y ojo con el lavavajillas a temperatura alta, que deforma las tapas finas con el tiempo: otra razón más de que dejen de cerrar bien. Si un tupper huele a comida vieja por mucho que lo laves, ha cumplido. Si lo vas a meter bajo el fregadero o cerca de productos, repasa cómo separar [la zona húmeda de debajo del fregadero](#enlace-pendiente) para no mezclar comida con limpieza.

Mi opinión, después de tirar media docena de cajas

Voy a mojarme: el armario de los tuppers no se arregla colocando mejor, se arregla teniendo menos y del mismo tipo. He probado el orden perfecto con quince fiambreras de marcas distintas y dura una semana, porque el sistema depende de que tú hagas el Tetris cada día. En cambio, con seis o siete recipientes de una sola gama, el orden se mantiene solo: como todo encaja, no hay forma de hacerlo mal.

Si tuviera que quedarme con una sola frase: no compres tuppers, compra un sistema de tuppers. Y cuando tengas ese rincón resuelto, vuelve a la guía completa de la cocina para que encaje con la despensa, la nevera y los cajones, que es cuando la cocina entera empieza a funcionar sola.

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